Power to the People (1971)
La figura política de John Lennon
Desde los últimos años de la década de los 60, Estados Unidos fue testigo de una importante actividad ciudadana en pro de la obtención de respuestas frente a demandas sociales. La guerra de Vietnam encabezada por el presidente Richard Nixon no contaba con voluntades patrióticas como sí sucedió en otros conflictos bélicos que afectaron a aquella nación. Y por el contrario se volvió en una guerra “impopular” que a medida que avanzaba incrementaba el descontento de miles de jóvenes.
La participación de John Lennon en dicho proceso nos demuestra un hecho trascendental a la hora de analizar el vínculo entre música popular y sociedad. Ya que es durante estos años que el cantante británico radicado en Norteamérica toma un rol de gran preponderancia en la lucha por la paz, entre otras cosas. Planteando un discurso explícito y valiéndose de la cultura de masas es que da cuenta de ideas que lógicamente iban en contra del gobierno de la época.
Canciones como “Give peace a chance” (1969) o “I Don´t want to be a soldier” (1971), entre otras, dan cuenta de la vinculación de Lennon con la realidad vivida en Estados Unidos en la época.
Sin embargo, su rol en los movimientos de contracultura produjeron que finalmente el gobierno de Richard Nixon lo viera como uno más de sus enemigos políticos e hiciera lo que estuviese a su alcance para sacarlo de la escena política e incluso nacional.
En el video mostrado anteriormente vemos el trailer de la película “The US vs John Lennon”, documental estrenado el año 2006 y que muestra lo nombrado recientemente.
Bangladesh (1971)
George Harrison y el primer concierto benéfico
Tras las separación de The Beatles a comienzos de 1970 cada integrante de la banda más popular de la década anterior comenzó un camino en solitario. Mientras John Lennon comprometía su imagen pública en el terreno político y con un celebrado debut solitario en Plastic Ono Band, Paul McCartney y Ringo Starr lanzaban sus primeras producciones: McCartney y Sentimental Journey, respectivamente. George Harrison, por su parte, iniciaba una trayectoria original y ligada a su identidad personal. Su relación con la espiritualidad hindú se había comenzado a manifestar durante su participación en The Beatles, con temas como The Inner Light o Within You Without You. Tras la separación de la banda editó en noviembre de 1970 su primera producción solista: el triple LP All Things Must Pass, que alcanzaría el cuarto puesto en las listas británicas y el primero en los charts de Estados Unidos. La carrera de Harrison comenzaba a delinearse de la mano de éxitos como My Sweet Lord, Isn’t it a pity, What is life, Beware of darkness o Let it roll. En las líneas que siguen, proponemos una reflexión en torno a la figura de Harrison y el concierto organizado por él y Ravi Shankar en 1971 en beneficio de Bangladesh y la labor de la UNICEF en ese país del sudeste asiático. La imagen del concierto y de las figuras presentes en él –además de Harrison: Ringo Starr, Eric Clapton, Bob Dylan, Billy Preston, Leon Russell, entre otros– representa, a nuestro juicio, a un importante segmento de la cultura juvenil norteamericana a inicios de la década de 1970, comprometida con ideales de paz, justicia social y ayuda humanitaria.
El concierto surgió, como lo declaró el mismo Harrison, por iniciativa de su amigo Ravi Shankar. La partición de India en dos estados –India y Pakistán– en 1947 seguía generando estragos en esa zona de Asia. La región este de Pakistán, Bangladesh, se encontraba a inicios de 1970 en una convulsionada situación política y social, que provocaba masivas migraciones, hambrunas y una comprometida situación para los niños de la región. Conmovido por las consecuencias de estos trastornos, ambos músicos organizaron un concierto benéfico para el país y la labor de la UNICEF –el primero de su tipo– y tuvo lugar el 1 de agosto de 1971 en el Madison Square Garden de Nueva York. A continuación, transcribimos parte de la letra de la canción Bangladesh, compuesta por Harrison especialmente para el concierto:
My friend came to me with sadness in his eyes / Told me that he wanted help / Before his country dies / Although I couldn’t feel the pain, / I knew I had to try / Now I’m asking all of you / To help us save some lives (1971)
El concierto recaudó más de 200.000 dólares gracias a los tickets del show y la venta del material audiovisual. Las reacciones de la juventud neoyorquina atestiguan una sensibilidad presente desde mediados de los 60, en contacto con ideales de paz y justicia, pero también gracias al culto a las figuras del pop y el rock presentes en estos superconciertos. Los músicos, así, se ponían por primera vez al servicio de una causa mayor y en estrecho contacto con la cultura popular y la coyuntura política y social del mundo. Como declararía Harrison más tarde, “the musicians completely put down their own egos to play together. The whole vibe of that concert was that it was something bigger tan the lot of us”. El anterior video ilustra, más que muchas palabras posibles, las repercusiones del Concert for Bangladesh.
Lucy in the Sky With Diamonds (1967)
Uso de drogas, contracultura y prohibición

La cultura juvenil de Estados Unidos comenzó a experimentar con nuevas sensaciones, nuevos sonidos y nuevas imágenes a mediados de los años 60, a menudo influenciada por bandas como The Beatles. Los “melenudos de Liverpool” habían comenzado a explorar un nuevo tipo de música y, como lo reconocieron en su minuto, gran parte de esa experimentación se debió al contacto con la marihuana y la música de Bob Dylan[1]. La psicodelia, la cultura hippie y el surgimiento de nuevos ideales ligados al amor, el sexo, la paz y la libertad, comenzaron a marcar a la generación de mediados de los 60 que tenía como referente cultural a artistas como The Beatles, The Rolling Stones, Bob Dylan, Andy Warhol o a bandas incipientes del underground como Pink Floyd. La crítica a la política de Estados Unidos, la igualdad social, la guerra de Vietnam y las prohibiciones del sistema para coartar la libre expresión de la juventud, fueron las principales banderas de lucha. En medio de la Guerra Fría, Estados Unidos y el bloque occidental tuvieron desafíos internos que librar con nuevos actores que surgían y reclamaban derechos civiles y políticos.
The Beatles habían comenzado a experimentar con marihuana y, más temprano que tarde, llegaría el LSD a transformar sus modos de hacer música y todas las imágenes que les rodeaban. En canciones como Day Tripper o Got to get you into my life tanto Lennon como McCartney expresaban implícitamente su conexión con la hierba y los nuevos mundos de imaginación creados.
Con respecto al uso de la marihuana en la película Help!, John Lennon declararía: “[…] en esa época fumábamos marihuana para desayunar. Nadie podía comunicarse con nosotros, teníamos los ojos siempre vidriosos y no dejábamos de reírnos como idiotas. Estábamos encerrados en nuestro propio mundo […] (1970)”[2]. Unos meses después, la primera experiencia con LSD los ligó a nuevas formas de entender la música. Discos como Revolver y Sgt. Pepper Lonely Hearts Club Band ya incluían cuotas elevadas de psicodelia, nuevos colores y experimentación musical. Era el sello de los tiempos. Mientras The Beatles mezclaban Sgt. Pepper en un estudio de Abbey Road, Pink Floyd con Syd Barrett a la cabeza terminaba de grabar su primer LP The Piper at the Gates of Dawn.
En 1967, la BBC prohibió las canciones del disco Sgt. Pepper, Lucy in the Sky With Diamonds y A Day in the Life, por considerar que incitaba a los jóvenes al consumo de LSD. El rumor más fuerte vinculaba a las iniciales de Lucy in the Sky With Diamonds con las letras de la droga alucinógena LSD. Lennon dijo más tarde: “Lo juro por Dios, o por Mao o por quien quiera: no caí en lo de la sigla LSD. La verdad es esta: mi hijo volvió a casa con un dibujo de una mujer muy rara que volaba por el cielo. Le pregunté qué era y me dijo que era Lucy en el cielo con diamantes, y yo pensé: ‘Qué bonito’. Inmediatamente escribí una canción sobre ella (1971)”[3].
El mismo 1967, George Harrison vivió una experiencia personal que liga el momento musical de The Beatles, la cultura juvenil hippie y el uso de drogas. El cruce de calles Haight-Ashbury en San Francisco, Estados Unidos, se había vuelto famoso por sus connotaciones culturales. Todos querían estar ahí y sentir la energía de la cultura juvenil. Harrison se encontraría con mucha juventud drogada y terminaría por sentir una profunda decepción por el mundo de las drogas. Comenzaría, de ese modo, un camino espiritual ligado a la religiosidad hindú. Así es como recuerda su experiencia en Haight-Ashbury:
“Fui allí esperando que sería un sitio extraordinario, con gente bohemia y genial haciendo obras de arte, cuadros y tallas en pequeños talleres. Pero estaba lleno de adolescentes marginados, granujientos y drogados, y la escena me resultó desagradable. Yo diría que se parece al Bowery: un montón de vagabundos y marginados, muchos de ellos eran chicos muy jóvenes que se habían enganchado al ácido, venidos de toda América a esta meca del LSD.
Recorrimos la calle y me trataban como al Mesías. The Beatles eran famosos y para ellos era todo un acontecimiento […]. Sin duda me demostró lo que ocurría de verdad en la cultura de las drogas. No era lo que yo pensaba, un despertar espiritual y artístico, sino que era como el alcoholismo, una simple adicción. Los chicos de Haight-Ashbury habían dejado los estudios y estaban allí tirados; en vez de beber alcohol tomaban todo tipo de drogas. Aquello fue un momento crucial para mí: abandoné las drogas y dejé de tomar el temido ácido lisérgico[4]”.
The Beatles representaban una imagen que a menudo los comprometía. Su influencia sobre la cultura juvenil muchas veces los situó en una tensión entre la producción de música pura y todos símbolos que los jóvenes podían tomar no solo de sus canciones, sino también de sus maneras de vestir, de relacionarse con los medios, de expresar su espiritualidad, etcétera. El tema de las drogas fue uno de estos elementos, clave en la experiencia de la generación joven de fines de los 60.

[1] The Beatles Antología, Ediciones B, Argentina, 2000, página 158.
[2] Ibid., página 167.
[3] Ibid., página 242.
[4] Ibid., página 259.
Durante los rodajes de Help! (1965) Los Beatles comenzaron a incursionar en la marihuana y la influencia de Bob Dylan.

JOHN: Bob Dylan había escuchado un disco nuestro en el que decíamos “I can’t hide” (no puedo ocultarme), y él entendió: “I get high” (alucino). Vino corriendo y dijo: “Chicos, tengo una hierba fantástica”. ¿Cómo no va a caerte bien un tipo así? Bob creyó que estábamos acostumbrados a las drogas. Pasamos toda la noche fumando y riendo. Cada vez que sonaba nuestro teléfono lo descolgaba Bob y respondía: “Esto es beatlemanía”. Fue realmento cómico.[1]
[1] The Beatles Antología, Ediciones B, Argentina, 2000, página 158.
Más populares que Jesucristo
Así como la cultura juvenil propia de los 60 fue de gran ayuda para explicar el importante éxito adquirido por los Beatles en Norteamérica, la misma cultura estadounidense es útil para explicar ciertos focos de conflictos vividos por esta agrupación en Estados Unidos.
Tras una frase sacada de contexto en donde John Lennon establecía que “los Beatles eran mas populares que Jesucristo”, un importante segmento de la población antes aludida se opuso a la permanencia de los Beatles en sus tierras.
De esta manera, sobre todo en el sur, tierras denominadas “cinturón de la Biblia” es que los Beatles encontraron un importante grupo que se oponía a que siguieran desarrollándose en Norteamérica.
Organizando fogones en donde se quemaban todo tipo de productos de los Beatles, y estableciendo puntos de basura en donde arrojar dichos elementos, es que la cultura estadounidense a través de círculos más religiosos también se opuso a la permanencia de esta banda.
El Ku Klux Klan por su parte aparecía amenazando la continuidad de los shows de los Beatles, dando cuenta la posibilidad de actuar a través de medidas de terror.
Las repercusiones al respecto fueron de gran magnitud. Con supuestas bajas de popularidad y el fuerte rechazo de importantes grupos los Beatles, y lógicamente John Lennon, tuvieron que pedir disculpas públicas, mostrando su visión e intentando aclarar lo sucedido.
Transformándose esto en uno de los primeros grandes problemas que debieron enfrentar en tierras norteamericana, John se refiere así a aquellos momentos:
“Yo no quería hablar porque pensaba que me matarían, porque allí se toman las cosas terriblemente en serio. Quiero decir que te pegan un tiro y luego se dan cuenta de que la cosa no era tan importante. A si que no quería ir, pero Brian y Paul y los demás me persuadieron de que fuera. Estaba muerto de miedo. He visto un par de filmaciones en la rueda de prensa en las que digo: “Bueno, en realidad yo no estaba afirmando que seamos mas grandes que Jesucristo, solo estaba diciendo que los chicos nos siguen mas a nosotros y no a Jesucristo, y es así.” Tener que pasar por toda esa hipocresía, y estando aterrorizado… Estaba asustadísimo.”[1]

[1] The Beatles Antología, Ediciones B, Argentina, 2000, P. 225
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